Del debate a la gestión

Miércoles, 14 Septiembre, 2011
Suplemento FACTOR - Comercio y Justicia

La proeza municipal: del debate a la gestión.

Pasó el debate. Las palabras fluyeron. Las propuestas y expresión del vamos…. fueron los protagonistas excluyentes de las exposiciones de los candidatos. Y está bien que así sea. Los votantes tienden a privilegiar el “qué” sobre el “cómo” a la hora de enfrentar las urnas. Los asesores comunicacionales y de imágenes lo saben bien. Sus discípulos, los políticos, siguen a pie puntilla sus instrucciones. El “cómo” o la forma o el método son parte de ese laberinto borgiano sólo accesible para técnicos obsesivos o periodistas inquisidores.

Los desafíos

Pues bien, aprovechemos estas breves líneas para indagar acerca de todo ese tedioso proceso que antecede a la materialización de las propuestas. Expliquémonos mejor: Un Estado municipal que queda al borde de un colapso paralizante con la sentencia que obliga a pagar una cuota mensual del 0,3% de su presupuesto no es objeto, precisamente, de las mejores perspectivas.

En el número de agosto de FACTOR  comentábamos que los desafíos que las finanzas provinciales se encargarían de marcarle al gobernador electo y lo graficábamos con un mapa. Si aplicamos el mismo ejercicio para el caso de la Municipalidad de la Capital de la Provincia, no sería difícil proyectar un mapa que contuviera, como puntos cardinales, los siguientes:

a) Los servicios públicos

b) El gasto salarial

c) Las empresas municipales

d) La relación con las jurisdicciones públicas superiores (Provincia y Nación).

Acepto el cuestionamiento del lector, indudablemente el tablero que espera al próximo intendente encenderá muchas más luces, sin embargo, es aquí donde la gestión pide paso. Peter Drucker es considerado el fundador del management moderno y la simpleza y profundidad de su pensamiento marcan aún territorio a la hora de la definición de una estrategia organizacional. “Ser eficiente es hacer lo que hay que hacer” supo expresar. Pocas y contundentes palabras: El próximo intendente, como nunca desde la recuperación de la democracia, será juzgado por la calidad de su gestión. Se espera de él (o de ella) que haga, precisamente, lo que debe hacer, dejando para otra circunstancia, el “querer” o el “poder”.

Servicios Públicos

Salud, educación, transporte e higiene urbana conforman la avanzada de servicios públicos de la Administración local. Entre los cuatro absorben el 50% del presupuesto para el corriente año. De cada peso que se gasta, 50 centavos tienen como destino el conjunto de estos servicios. Que pasen de la categoría de servicios públicos a la jerarquía más respetada de “bienes públicos” –esto es que estén disponibles para todos los vecinos a un costo razonable–, sólo será atribuible a una óptima gestión y a la percepción de calidad por parte de los vecinos. Los mencionados servicios proyectan la foto de la gestión y son la base para comenzar a hablar de bienestar en la sociedad. Es muy probable que el próximo intendente deba aumentar la asignación presupuestaria destinada a estos conceptos.

El gasto salarial

“Orden”, “nuevo trato”, “relación madura”, “autoridad”, “acuerdo de gobernabilidad”, “concursos”. Todos términos válidos al momento de la propuesta de campaña. La realidad no tiene remedio pero no por eso es el peor de los mundos. Sobre la base de la actual estructura salarial –que implica un piso de al menos el 50% de los recursos–, se deberá planificar, programa y presupuestar. ¿Si esto limita y condiciona? No merece mayor comentario. La reconstrucción de la viabilidad financiera municipal es un proceso no un acto.

Por otra parte, se encuentra vigente una ordenanza que limita el porcentaje de gasto salarial. Permítaseme sugerir la derogación de esta ordenanza; la misma es un techo pero también configura un piso. La gestión por la que debería ser recordado el próximo intendente destinará a salarios lo que demanda una prestación de servicios con calidad, ni más, ni menos.

Las empresas municipales

Tamse y Crece, cuando no son afectadas por conflictos gremiales, cumplen aceptablemente sus funciones. No es una base menor para apostar al Estado como responsable de la gestión de empresas de servicios públicos. Es la oportunidad de poner en práctica la capacitación tantas veces pregonadas, la presupuestación por objetivos y el control de gestión. Nuevamente, el resultado no dependerá de las buenas intenciones sino de la satisfacción del vecino.

La relación con Provincia y Nación

La restricción financiera obligará al futuro gobierno al diálogo y al consenso. Una ciudad centro de un área metropolitana en la que muchas veces no es fácil distinguir al vecino, del contribuyente y del usuario demanda ingentes sumas de recursos en obra pública. Con sólo el 20% del presupuesto destinado a tal fin, la brecha entre necesidades cubiertas y demandas insatisfechas se acentúa. El Estado Nacional es el gran pulmotor de la inversión pública en todo el territorio del país, como lo fue la Provincia de su Capital, aún pasando a la siguiente hoja necesidades de otras regiones del mapa provincial. Nada garantiza que este “ángel protector” continúe.

El plan de metas, enarbolado por la Red Ciudadana Nuestra Córdoba, y luego convertido en ordenanza, constituye un punto de partida para una nueva concepción de la gestión pública local.

Una proeza es una acción valerosa, muchas de éstas serán necesarias por parte de la administración que resulte electa próximamente ya que sin planificación se debilita la gestión, sin objetivos se diluyen las responsabilidades, sin control se facilita la corrupción y sin una eficiente asignación de recursos se esfuman las posibilidades de bienestar para la sociedad.

Daniel Scandizzo

Director

ICDA  - Universidad Católica de Córdoba