Burnout: El síndrome del quemado

A continuación transcribimos el fragmento inicial del artículo publicado por Luis Maffei, Carlos Spontón y Estanislao Castellano, profesores del ICDA, en la edición Nº 305 de la revista Noticias UCC.

 

Frases muy escuchadas como "no doy más", "estoy agotado", "siento que estoy desbordado, que no tengo fuerzas", "estoy quemado"... nos conducen a lo que comúnmente llamamos "estrés", hoy denominado "síndrome de burnout" o simplemente "burnout". Se trata de un conjunto de problemas derivados de experiencias negativas en el estudio o en el trabajo. Es una expresión metafórica que hace alusión a un "fuego que se extingue, que va perdiendo su energía". Uno se quema cuando no alcanza los resultados, cuando es superado por la adversidad o cuando no ve recompensado el esfuerzo dedicado a un trabajo. Si la frustración se mantiene en el tiempo se vuelve un problema.

El burnout se estudia científicamente desde el año 1975, aproximadamente, pero ocurre desde los albores de la humanidad. Sobre este tema venimos trabajando desde hace cuatro años con un equipo de investigadores del ICDA, la escuela de negocios de la UCC.

Científicamente, el burnout es el agotamiento energético que resulta de un proceso emocional negativo que se desarrolla en un individuo al considerar que no cuenta con recursos para afrontar lo que se demanda de él. Así, la persona siente que no puede estar a la altura de lo que se le pide en el trabajo o en el estudio, o que los problemas lo desbordan y que ya no puede aportar nada creativo, que no puede resolver conflictos interpersonales, entre otros impedimentos de esta índole. Esto desencadena creencias de falta de realización personal y una sensación de agotamiento emocional. "No puedo más...", es una de las frases que resumen esta experiencia. Más técnicamente, la persona que sufre burnout manifiesta alguna de estas cuatro dimensiones:

  1. Agotamiento emocional.
  2. Cinismo frente al valor que le da a sus tareas.
  3. Despersonalización y alejamiento del factor humano.
  4. Sensación de impotencia o pérdida de eficacia.

El problema se produce, fundamentalmente, cuando alguien debe realizar una tarea en la que no encuentra resultados positivos y esta situación se mantiene por un tiempo no menor a dos meses. Esta sensación negativa es producida por dos dinamismos. En primer lugar, cuando las demandas exceden los recursos con los cuales se cuenta para realizar un trabajo y, en segundo lugar, cuando una persona se ve obligada a hacer cosas que van contra sus valores.

El primer punto está relacionado con la sobrecarga laboral o también con la sobrecarga emocional que tiene que ver con emociones negativas en el trabajo, reiteradas y sin contención. También se vincula con la ausencia de control (cuando uno se ve desbordado), con la presión del tiempo y con el maltrato de los supervisores o compañeros (también llamado "moobing").

Con respecto al segundo punto, cada vez se le está dando mayor atención al tema de los valores en las organizaciones. Así, cuando uno está viviendo lo que se llama "conflicto de rol" realmente se siente mal. Sufre el hecho de tener que decidir: "¿Hago lo que creo ético o lo que me ordenan que haga?". Como psicólogos organizacionales, especialistas en este tema, hemos tenido muchas consultas al respecto.

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Para leer el artículo completo: "Burnout: el síndrome del quemado".