Peter Senge y la organización que aprende

Domingo, 31 Julio, 2011
La Voz del Interior

Aprendizaje: adquisición por la práctica de una conducta duradera. Término empleado de manera constante y recurrente al referirnos al proceso de obtención de conocimientos por parte de las personas. Peter Senge, ingeniero de Stanford y doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) nacido en 1947, trasladó apropiadamente este concepto a la organización, adjudicándole también los atributos necesarios para incorporarse a los procesos de aprendizaje.

Peter Senge emergió en la década de los ‘90 como un autor reconocido y como figura referente en el desarrollo organizacional con la publicación de su libro “La Quinta Disciplina: El arte y la práctica de la Organización que aprende”, en el que despliega la noción de la organización como un sistema dinámico en un estado de continua adaptación y mejora. En 1997, Harvard Business Review, declaró a su publicación como uno de los libros más importantes de management en los últimos 75 años. Por este trabajo, fue proclamado por el Journal of Business Strategy como el “Estratega del Siglo”.

El pensamiento de Peter Senge conduce a un viaje introspectivo por una organización, a la que concibe como un ente en incesante movimiento susceptible de mejorar en su performance por su propio proceso de aprendizaje, y pone de manifiesto el impacto de sus ideas sobe la actualidad y el futuro del management. Como referencia internacional obligada, su producción académica se filtra en todo debate sobre el análisis situacional de la administración. Su pensamiento es llano y, al mismo tiempo, profundo: “En su sentido más simple, una organización que aprende es un grupo de personas que mejoran continuamente su capacidad para crear su propio futuro. El significado tradicional de la palabra aprendizaje es mucho más profundo que el de adquirir información. Se trata de cambiar a los individuos para que produzcan resultados queridos, para que realicen cosas que son importantes para ellos”.

Entre el propósito de cambio y la concreción del resultado, se interpone un proceso que Senge divide en cinco componentes esenciales: la capacidad personal y el crecimiento espiritual, los modelos mentales, la visión compartida, el aprendizaje en equipo y el pensamiento sistémico o el reconocimiento de que las cosas están interconectadas. En palabras de Senge: “La organización que aprende plantea grandes retos a la organización tradicional. En la organización que aprende, los directivos son investigadores y diseñadores más que controladores y supervisores”.

El autor procura llegar a la médula del sistema organizacional y exterioriza el valor de presentar la dicotomía teoría-práctica de una manera muy llana y sin eufemismos, relativizando el poder de la práctica como camino efectivo para alcanzar el cambio en la organización y supeditándola a la teoría y el método: “La raíz de toda innovación son la teoría y el método, no la práctica”. Su pensamiento es contundente e indudablemente define una postura nítida que se convierte en elemento insoslayable de la organización que aprende.

Las ideas de Senge ya forman parte de la evolución del management durante el siglo XX y continúan surtiendo efectos durante la presente centuria. El siguiente fragmento de “La Quinta Disciplina” confirma la síntesis hasta aquí expresada:

“Quizá –bajo las leyes de la “supervivencia del más apto”–, la muerte continua de empresas sea saludable para la sociedad. Aunque resulta doloroso para los empleados y propietarios, es simplemente un modo de remover el suelo económico, de redistribuir los recursos de la producción hacia nuevas compañías y nuevas culturas. ¿Pero qué sucede cuando la elevada tasa de mortalidad empresarial constituye un síntoma de problemas más hondos que afligen a todas las compañías, no sólo a las que perecen? ¿Qué sucede si las compañías de mayor éxito tienen poca capacidad de aprendizaje y sobreviven pero jamás desarrollan su potencial? ¿Qué sucede si, a la luz de lo que podrían ser estas organizaciones, la excelencia es sólo mediocridad?

En un mundo global doblegado por el culto a la imagen, el vigente pensamiento de Peter Senge se tamiza en el accionar de líderes y gerentes. La relativización del poder de la práctica como camino efectivo para alcanzar el cambio, supeditándola a la teoría y al método constituye el epílogo de esta reflexión.

Daniel Scandizzo Director ICDA.