Empresas "plastilina" o "Transformers": bienvenidos a la era de la hiperplasticidad

Transcribimos parte de la interesante nota escrita por Sebastián Campanario, publicada semanas atrás en La Nación, en la que se incluye la opinión de Alberto Levy, docente de los programas de formación In Company del ICDA:

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"Tu foco es tu realidad", decía el maestro Yoda en La Guerra de las Galaxias. Para algunos empresarios y emprendedores, la frase se convirtió en una suerte de mantra: no dispersar energía ni distraerse del objetivo principal de la compañía. El problema es que en tiempos de alta incertidumbre y cambio tecnológico acelerado, un foco muy cerrado y rígido puede terminar siendo contraproducente.

empresas plastilina"El foco es un gran amigo del emprendedor, pero no podés darte el lujo de no mirar más allá", cuenta a la nacion Guibert Englebienne, un ingeniero en sistemas que en 2002 cofundó Globant, la empresa argentina de software que está en boca de todos porque el viernes lanzó su IPO (oferta pública de acciones) en Nueva York. Englebienne, de ascendencia belga, tiene una historia interesante para contar sobre este entorno de plasticidad extrema: con el correr de los años y motivada por la demanda cambiante de sus clientes, Globant fue modificando su foco de manera drástica. Es por eso que el ejecutivo suelta en la charla el concepto de "empresas plastilina", un imperativo para poder adaptarse a un entorno muy volátil. O, para estar a tono con los estrenos de vacaciones de invierno, "empresas Transformers".

"Hace un tiempo me junté con un amigo, Rodrigo Figueroa Reyes, uno de los tipos más creativos de la publicidad en la Argentina. En esa charla me comentó que Jerry Bruckheimer, el productor de Piratas del Caribe, entre otras películas muy taquilleras, estaba en el negocio del transporte. Su negocio era transportar audiencias a otra realidad y devolverla a su asiento al final de la película. Rodrigo profundizó y me dijo: «Si Kodak se hubiese dado cuenta de que su negocio eran los recuerdos y no la película, tal vez hubiesen tenido una chance de reinventarse»", cuenta Englebienne.

"La charla me quedó dando vueltas por la cabeza y un tiempo más tarde llegué a la conclusión de que Globant estaba en el negocio del fitness. En un mundo en el que la tecnología avanza exponencialmente y nos somete a cambios y disrupción, nuestro negocio era asegurar que nuestros clientes, empleados y países donde operamos estemos en buena forma para competir en este futuro desafiante", agrega el ingeniero en sistemas, fanático del esquí y de los deportes outdoors.

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"Cuando empezás a ver las cosas de esta manera más amplia, te das cuenta de que podés pensar en grande, fuera de la caja, y que muchas cosas que creías estaban fuera de tu negocio del día a día, en realidad están íntimamente relacionadas con tu objetivo", continúa Englebienne. "Esto nos llevó a desarrollar un marco de trabajo para fomentar una cultura de innovación, abrir los Globant Labs donde trabajamos en robótica, inteligencia artificial, bioinformática, etcétera, a tomar un rol más activo en la formación de nuestra gente y vincularnos con universidades, e incluso desarrollar una línea de servicios de innovación que hoy brindamos a chief innovation officers de grandes compañías globales."

"Hay mucha literatura de management y gestión sobre este tema, y buena parte de ella proviene de los estudios sobre estrategia en situaciones bélicas", apunta el especialista Alberto Levy, que tiene doctorados en Ciencias Económicas y en Psicología, y es profesor emérito de la UBA. "Hay varios niveles en este aspecto. Un primer escalón puede graficarse con una pelota de tenis que se estruja y luego vuelve a su forma original, intacta: es el nivel de la resiliencia. Un segundo grado es el de una entidad que luego del cambio deviene en algo distinto y mejor. Y un tercero es aquel en el que esa hiperplasticidad se combina con una inmovilidad del rival o competencia", explica Levy.

Un ejemplo interesante de "empresa plastilina" a nivel local es el de FATE. La Fábrica Argentina de Telas Engomadas (FATE) era una de las mayores empresas industriales argentinas en los años 60. Su primera línea de productos fue la de neumáticos, cuya fabricación inició a fines de la década del 40, enmarcada en el proceso de sustitución de importaciones motivado por la Segunda Guerra Mundial. "En una segunda etapa -a finales de la década del 60- inició la producción de calculadoras electrónicas y en una tercera, a principios de los 70, se comprometió en la producción de aluminio, a través de la creación de Aluar", explica el periodista Bruno Massare en su tesis de doctorado sobre FATE.

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